En toda la historia humana no ha habido una nación tan generosa con el mundo como los Estados Unidos de Norteamérica. Cada año el pueblo estadounidense, tanto de manera privada como voluntaria, entrega miles de millones de dólares para ayudar a millones de necesitados, no importa cuál sea la filosofía, la religión o la ideología de esas personas. No obstante, aquí en este país, la compasión y la generosidad de este sector voluntario no reciben el reconocimiento. La generosidad de esta gente es posible debido a las donaciones libres de impuestos que esta gente entrega a las organizaciones de beneficencia de su elección. No obstante, todo eso puede estar cambiando delante de nuestros propios ojos.